En memoria de Simón Stepanovic

El Valor de la Comunicación en el Dolor

Después de un periodo de pausa, me encuentro frente al teclado confrontando un bloqueo mental profundo. Un miedo latente se apoderó de mí, el temor de escribir palabras sin significado o que, tal vez, no comprendiera del todo. Pero hoy, desde la sinceridad de mi corazón, siento la necesidad de compartir una experiencia familiar que ha dejado una profunda huella en nosotros.

Hace poco, mi familia y yo nos encontramos ante una dolorosa realidad. Mis tíos hallaron a su hijo, Simón Stepanovic, de 26 años, sin vida en el suelo de su habitación. Simón había tomado la decisión de partir de este mundo anticipadamente. La noticia nos sacudió, dejándonos sin palabras ni acciones que parecieran adecuadas.

Al principio, creí que mis palabras, aunque sinceras, no serían suficientes para consolar a mi tía Lucia, tío Danilo, mis primos Nicolás e Ignacia. Me debatía entre expresar mis sentimientos o mantenerme en el silencio. Y si me expresaba ¿sería de la forma correcta, con el sentido idóneo?. Sin embargo, he aprendido una valiosa lección de mis propios tíos en medio de este dolor: el poder del diálogo honesto y abierto.

Mis tíos me mostraron que no se puede esquivar el tema, ni evitar mencionar a Simón por temor a revivir el dolor. El dolor, el vacío, están ahí, palpables, en cada rincón y momento. Es una herida que, aunque con el tiempo pueda cicatrizar, nunca desaparecerá por completo.

Hoy, quiero agradecer a mis tíos por su valentía al compartir su dolor con nosotros. Han mostrado que el verdadero consuelo se encuentra en recordar, en hablar y en compartir. Y aunque Simón ya no esté físicamente con nosotros, su recuerdo merece ser honrado, su nombre merece ser mencionado.

Hoy quisiera estar allí, junto a ellos, para escuchar sus historias, para conocer más sobre Simón y para abrazarlos en este momento de tristeza. La partida de Simón ha sido temprana, una herida que todos llevamos, pero juntos, con amor y comprensión, podemos aprender a vivir con ella.

En memoria de Simón Stepanovic y como un recordatorio para todos nosotros: enfrentemos el dolor juntos, hablemos, recordemos y, sobre todo, amemos.